Humanizar Global

DEL PROPÓSITO AL PROYECTO

Saber a dónde ir y porqué hacerlo se llama tener Propósito. Saber cómo lograrlo se llama tener Proyecto. El propósito se realiza sirviéndose para poder servir a otros y sirviendo feliz a estos con las mejores capacidades. Servirse para poder servir da satisfacción. Servir con la mejor actitud y capacidad da felicidad.

Tener metas sin claridad de propósito es propio de quienes se capacitan y trabajan para satisfacerse realizando las aspiraciones de otros. Hacer una pausa en el camino para observarse, para sentir el anhelo, para reconocer los talentos subutilizados, para reconocer las grandes capacidades es lo que permite extender las alas, decidir la dirección del vuelo y hacer los primeros ensayos de libertad. Su ruta es pasar de la zona de incómoda comodidad a la zona de aprendizaje para posteriormente llegar a la zona de realización.

Tener propósito y no ser feliz ni efectivo ocurre en personas cuyo propósito es incompleto: servir a otros descuidándose a sí mismas. Quien así obra desconoce sus inmensas capacidades y desperdicia tiempo, relaciones y recursos en acciones de alcance mucho menor del que podría tener. Su ruta es reconocer y asumir sus aspiraciones personales para tener dicha de vivir y proyectar sin temores ni vergüenza el servicio que anhela para el mundo.

Sin propósito la vida es lucha para ganar el pan de cada día. Con propósito y sin proyecto la vida es un continuo sube y baja de ilusión y desilusión. Con propósito la vida es aventura feliz. Con proyecto alineado al propósito la vida es aprendizaje en la feliz aventura.

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